Moción presentada por nuestro grupo municipal relativa a la construcción de un hotel-rascacielos en el dique de Levante

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MOCIÓN

Que presentan el portavoz del Grupo de Málaga para la gente, Eduardo Zorrilla Díaz, y la portavoz adjunta, Remedios Ramos Sánchez, a la consideración del Excmo. Ayuntamiento Pleno, relativa a la construcción de un hotel-rascacielos en el dique de Levante.

La Autoridad Portuaria y el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Málaga quieren impulsar la construcción de un Hotel-Rascacielos en el dique de Levante. Esta determinación busca acelerar un mecanismo que requiere de un cambio en el plan de usos y espacios portuarios, una nueva modificación del Plan Especial del Puerto y el visto bueno de la Junta de Andalucía y del Consejo de Ministros. Todo ello al tratarse de un suelo afectado por la servidumbre portuaria, con lo que ha de ser previamente desafectado para ser concesionado.

Según el informe de viabilidad conocido públicamente, la viabilidad del proyecto, consistente en un hotel de cuatro o cinco estrellas de 37 plantas, 135 metros de altura y 357 habitaciones depende de que el establecimiento sea en sí mismo un hito arquitectónico referente de la capital de la Costa del Sol y que lleve vinculados servicios alternativos como un casino y en centro comercial en las plantas inferiores.

Los actuales responsables del organismo cuentan con el favor del equipo de gobierno del PP, que apuesta por un establecimiento de estas características en la mencionada parcela. Efectivamente, el propio alcalde, Francisco de la Torre, incluyó esta iniciativa en el programa con el que fue reelegido en los comicios locales de 2011. Incluso, encargó a los técnicos de la Gerencia de Urbanismo la elaboración de una propuesta arquitectónica, que se toma como base del estudio del que ya dispone el Puerto

El problema, según la Autoridad Portuaria, son las trabas por la existencia de un periodo de concesión máxima a 35 años. Un período que parece escaso para rentabilizar la inversión necesaria. Por ello, el propio Puerto incide en la importancia de que a nivel nacional se acuerde una extensión del citado plazo a hasta 50 años. Sin embargo, el problema real es que el presupuesto se cifra entre 35,5 y 44,8 millones de euros el coste de la construcción de este edificio de 37 plantas (sea de cuatro o cinco estrellas), por la dificultad de ejecutar un inmueble así sobre suelo portuario, lo que obliga a realizar una estructura de pilotaje, probablemente de sesenta metros de profundidad. La cimentación puede ser mucho más cara según las fuentes de la asesoría de viabilidad.

Ante las incertidumbres de inversión, plazo de concesión, amortización con casino, cimentación, por el Ayuntamiento no se ha hecho ningún estudio alternativo. Se ha presentado sin más como un hito arquitectónico, como si se tratara de un problema de arquitectura más o menos acertada, propuesta por el Ayuntamiento. Sin embargo, desgraciadamente, las torres, los rascacielos y los casinos son fuentes de impactos económicos y ambientales que la mayoría de las veces se traducen en riesgos, fraudes y proyectos abandonados o frustrados.

Basta comprobar muchos de los que jalonan la costa mediterránea o Madrid. O aquellos que son ejemplos de supuestas inversiones malogradas como Las Vegas Sands en Madrid, o proyectos conflictivos como las Torres KIO y las 4 Torres en la Ciudad Deportiva Real Madrid, etc., que han causado numerosos impactos – y no sólo por estar apelmazados en el sky–line de Madrid – sobre todo por la carga cotidiana de concentraciones, accesos y movilidades horarias en la capital, aparte de la inversión y la especulación inmobiliaria aparejada.

En el litoral, donde ya hoy hoteles similares y complejos de casino-más-hotel, muchos carecen de capacidad para mantenerse abiertos como hoteles o como casinos aunque sea por temporada, y eso pese a su arquitectura o categoría , por lo que parece muy arriesgado hipotecar de por vida la imagen urbana de una ciudad como Málaga, sin garantías de la rentabilidad de la inversión, o con una acentuada desproporción entre el valor de la construcción y de la amortización prevista en el plazo de concesión.

La concesionaria del Muelle 1 adelanta informaciones sobre pérdidas importantes frente a los ingresos previstos y también depende de otros posibles alicientes de futuro, como el Pompidou, para hacer frente a sus cuentas de resultados.

El resultado de una inversión-concesión de riesgo depende de la sostenibilidad económica, ambiental y financiera, mucho tiempo más allá de los estudios de amortización interesados sólo en la operación especulativa de su construcción y puesta en marcha. Estas son las que dan lugar a los pases, a los intermediarios y a los pufos concesionarios por los que la Autoridad Portuaria se ha visto afectada, con retrasos mucho más graves de los admisibles.

El problema lo constituyen las inversiones temerarias, a veces basadas en la firma del promotor, o en la de una estrella arquitectónica que secunda un proyecto, que luego resulta imposible de rentabilizar si no es con el incremento constante de las cifras megalómanas de turistas o “servicios” que habrá que estar promocionando al cualquier precio. Eso significa la rebaja de márgenes para conseguir turismo barato o basura y se conoce a lo largo de estos años por sus efectos en la economía malagueña y en su sector hotelero. A los hoteles se puede añadir el caso del Auditorio de Málaga, porque demuestra que hubo un optimismo fracasado en las posibilidades de inversión pública y participación privada, incluso con el denominado “modelo alemán”. Pero ni mucho menos hoteles y auditorios se pueden comparar con los casinos, que están y suelen estar más en la órbita de la ruleta rusa de las inversiones inmobiliarias sin posible retorno (incluso con excepciones de ley, subvenciones a fondo perdido, atractivos fiscales, exenciones, etc.) como se ve en la mayoría de los casos, incluidos los de la costa de Valencia. No hay milagros, sino quimeras: los usos y concesiones especiales como Terra Mítica o la Fórmula 1, a su vez les corresponden sonoros fracasos, dando lugar a situaciones de ruina pública de la Comunidad de que se trate, como sucedió con los casinos de Los Monegros en Aragón.

Tampoco hay que ir muy lejos, las torres de Repsol, Martiricos o la Térmica son casos de difícil defensa en la actualidad, provienen del urbanismo especulativo de la burbuja financiera y están obligados a des-inversiones, reconversiones económicas y permutas de todo tipo, si es que finalmente pueden salir del fracaso, y eso, mediante inyecciones financieras pagadas por todos.

Estos proyectos de desmedido riesgo, además, hoy en plena crisis, no son fáciles de explicar a la opinión pública, salvo como señuelos, placebos o falsas promesas electorales, porque son la herencia obtenida al albur de la reciente inflación en construcción inmobiliaria, herencia completamente desconectada de las necesidades y de la oferta real y, por supuesto, del proceso de amortización, que hemos conocido en España, del que aún no hemos acabado de salir, ni en la Costa del Sol, ni mucho menos en Málaga. Precisamente esa es la economía denominada “de casino”, en la que se ofrecen apuestas azarosas, con mucha seguridad de que producirán ruina o serán garantía de especulación a corto plazo.

En este caso, el del rascacielos Torre-Hotel del Puerto, la Gerencia Municipal de Urbanismo ha hecho la función del promotor privado, poniendo en juego un proyecto de una inversión que puede ser suicida, para el Puerto y para la Ciudad de Málaga.

El juguete arquitectónico carece de verosimilitud si no tiene fuentes de alimentación fiable y constituye un ejemplo temerario de intermediación en un negocio dudoso. La justificación de los cambios paramétricos del PGOU en todo su alcance no puede aprobarse sin conocer previamente los impactos que se van a producir, mucho más serios de lo que se ha dicho y supuesto, tanto si la operación fuera viable o, como es probable a la vista de las incertidumbres expuestas, si no fuera viable, o autorizable.

En pura lógica, después de haber elaborado un proyecto acerca de la Torre-Hotel del Puerto, y por los mismos motivos, – es decir, el riesgo y la complejidad de la operación -, por el Ayuntamiento se debería acometer un Estudio de Viabilidad económica y ambiental del rascacielos hotelero del Puerto y se aclaren las determinaciones concretas del proyecto de un hotel de cuatro o cinco estrellas de 37 plantas, 135 metros de altura y 357 habitaciones, con o sin casino y los impactos de tráfico, turismo, accesibilidad, económicos y ambientales, paisajísticos, de seguridad, aeroportuaria, etc., a que haya lugar, previa, durante y después de su construcción.

Por último, y no menos importante, es que todo esto se hace sin ningún debate real, sin participación, con opacidad y sin el consenso necesario de todos los agentes interesados y de la propia ciudadanía, en este proyecto suicida prima más el márketing que tener un proyecto de ciudad, y la improvisación sobre la reflexión profunda, participada y amplia sobre sus elementos principales.

No ha habido un debate en profundidad de la sociedad, no se ha consultado a los principales agentes sociales sobre un tema de tanta importancia por ser la fachada principal de la ciudad y de una obra que va a perdurar durante muchas décadas. No se ha consultado ni hecho el debate que merece un asunto como este, y no lo decimos nosotros, lo dicen presidentes de Federaciones de Asociaciones de Vecinos, las secretarias generales de algunos de los principales sindicatos en Málaga, desde el Colegio de Arquitectos, la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo o de la propia Universidad, todas ellas voces muy importantes y autorizadas en esta materia.

Nuestro grupo siempre se ha opuesto y se opone a este megaproyecto suicida de un super rascacielos sobre el Dique de Levante, ya que transformará de una manera drástica la imagen de la ciudad y relegará a un segundo plano edificios tan importantes como la Catedral, la Alcazaba o la Farola, su impacto visual y ambiental resulta tremendo, y además no tiene sentido tampoco desde el punto de vista de la demanda hotelera.

Estamos asistiendo a una burbuja hotelera en la ciudad, no hay capacidad ni demanda para tantos hoteles como se están proyectando, y ha puesto como ejemplo el nuevo Gran Hotel Miramar, otro en la parte de San Andrés y uno en la parte del Muelle Heredia, además de los edificios en Marqués de la Sonora y otros tantos que ahora mismo creemos que no existe demanda para ellos. Tampoco consideramos que sea bueno para la ciudad tener un casino en el mismo centro, por los temas que trae aparejados de tipo de establecimientos, pero es que además la actual ley autonómica de casinos no permite que pueda existir en la Costa del Sol más que los dos que ya existen, y tendrían que ceder la licencia bien el de Torre Quebrada, bien el de Puerto Banús.

En atención a lo anterior, vengo a proponer la adopción de los siguientes

ACUERDOS

1º.- Rechazar el proyecto de un rascacielos para hotel, casino y centro comercial sobre el Dique de Levante, ya que transformará de una manera drástica la imagen de la ciudad y relegará a un segundo plano edificios tan importantes como la Catedral, la Alcazaba o la Farola, por su impacto visual y ambiental, además de no estar justificado tampoco desde el punto de vista de la demanda hotelera.

2º.- Que, por el EXCMO. Ayuntamiento PLENO se acuerde adoptar las medidas oportunas por la Gerencia Municipal de Urbanismo, el OMAU, el Área de Movilidad y las correspondientes áreas municipales afectadas se lleve a cabo un Estudio de Impacto Ambiental, previo a cualquier actuación de reforma del Plan Especial del Puerto conducente a la construcción de un hotel, así como, en su caso, la incorporación a la mencionada posible modificación de elementos de un Sistema de Control y Evaluación del proceso administrativo de acuerdo con el Sistema de Indicadores Urbanos de Sostenibilidad del Observatorio de Medio Ambiente Urbano del Ayuntamiento de Málaga.

3º.- Que, por el EXCMO. Ayuntamiento PLENO, para que si se llega a hacer efectiva la autorización del Gobierno de España sobre el mismo, que se establezca en la Modificación de Elementos del Plan Especial del Puerto, a la vez, – si se llegara a ella -, se acuerde adoptar las medidas oportunas para exigir a la Autoridad Portuaria un Estudio Económico-Financiero solvente y verosímil, en el que se garantice la máxima participación pública junto con las garantías de un proceso administrativo transparente, la obligatoriedad de un Pliego de Condiciones y Prescripciones Técnicas y Normativas, que se condicione a que se presente un estudio riguroso de los parámetros de inversión, construcción (incluida cimentación), desarrollo y concesión, para hacer cumplir estrictamente la legalidad de un eventual proyecto hotelero en el Puerto de Málaga.

4º.- Que, por el EXCMO. Ayuntamiento PLENO, se impulse un debate en profundidad sobre este proyecto, transparente, con la participación ciudadana necesaria de los agentes interesados y la propia ciudadanía, consultando a los principales expertos, con informes técnicos serios y rigurosos, a todos los sectores de la ciudad y al conjunto de malagueños y malagueñas, por tratarse de un tema de importancia por ser la fachada principal de la ciudad y de una obra que va a perdurar durante muchas décadas.

Eduardo Zorrilla Díaz                                     Remedios Ramos Sánchez
Portavoz Grupo Málaga para la Gente      Portavoz Adjunta Grupo Málaga para la Gente

Málaga, a 23 de septiembre de 2016

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